Marta Mirabent: Lograr la fidelidad por ambos lados en base a un buen trabajo es muy positivo

En esta ocasión traemos a esta sección de entrevistas con colaboradores y clientes de Cebanc a Marta Mirabent Albistur. Esta cubana, residente en el País Vasco desde 1999, tiene una gran relación con el centro desde una triple vertiente, como cliente, como formadora y como ex - alumna.

Marta es reponsable de personal y formación en la empresa de servicios sociales San Ignacio SAU, un centro de atención sociosanitaria a personas mayores dependientes ubicado en San Sebastián. El centro consta de dos partes, San Ignacio, un centro privado concertado con la Diputación y una parte residencial, Hermano Garate, que es privada, aunque los servicios de ambos centros son comunes. San Ignacio SAU pertenece al Grupo Pro Maiorem.

La función en ambos centros es atender todas las actividades básicas de la persona residente. Para ello, cuentan con un equipo multidisciplinar compuesto por médicos, enfermeras, gerocultoras, trabajadora social, animadora socio-cultural, psicólogo, personal administrativo, servicios generales, lavandería, cocina, peluquería, etc.

¿Qué servicio ofrece el centro a sus residentes?

Además de la parte asistencial pura y dura, hay que garantizar un servicio de actividades socioculturales que incluye, entre otras actividades, excursiones, visitas programadas, etc. El objetivo es que no pierdan sus vínculos, que la familia se involucre y puedan llevar una vida lo más normal posible dentro de un centro residencial.

¿Cuál es la función principal de Cebanc?

Los trabajadores tienen que formarse en base a un diagnóstico de necesidades que lo realiza Cebanc, buscando las necesidades de todos los tipos de trabajos. Se debe garantizar un nivel de profesionalidad, además ahora estamos inmersos en un proceso de calidad, que lo hacemos de forma conjunta en todo el Grupo Pro Maiorem. Hay que recalcar que la plantilla es fija, no se subcontrata a nadie.

¿Con cuántos residentes cuentan?

En San Ignacio, unos 90 residentes; en Garate, 55-57. En la medida en que la esperanza de vida ha aumentado, tenemos más residentes, pero también se dan una serie de enfermedades crónicas que hay que atender de manera satisfactoria. Antes la concepción del centro era distinta. Venían personas que se habían jubilado y que querían estar en un centro residencial tipo hotel, pero con atención médica. En el caso de Hermano Garate así empezó, hace 27 años. Ahora el perfil ha variado y los residentes tienen un perfil de dependencia mayor. Tenemos residentes de hasta 100 años de edad.

¿Desde cuándo colaboran con Cebanc?

Yo llegué a San Ignacio en 2006 y el centro ya colaboraba con Cebanc desde 2 ó 3 años antes. En temas de formación nos da todas las garantías: me hace el diagnóstico de necesidades, y sobre esa base se trabaja toda la formación, tratamos de que en la medida de lo posible la formación la imparta Cebanc y así suele ser casi siempre, excepto cuando se trata de temáticas que quedan fuera de su competencia, como mantenimiento de instalaciones y cosas de este tipo.

¿Qué le garantiza Cebanc como gestor de la formación de San Ignacio?

Que toda la documentación e información sea correcta. Nunca he tenido ningún problema con ningún informe que he entregado en Hobetuz o en la Tripartita. Además, los cursos son referentes, nunca hay quejas, y las encuestas obtienen altas valoraciones. Me hacen un trabajo muy personalizado, adaptado a nuestras necesidades. Y la relación es de absoluta confianza. Suelen ser las propias auxiliares o el resto de personal quienes solicitan que el próximo curso lo vuelva a impartir Cebanc, debido a su gran profesionalidad. Lograr la fidelidad por ambos lados sobre la base de un buen trabajo es muy positivo.

¿Dónde se realizan normalmente, en las instalaciones de Cebanc o en la residencia?

Se dan los dos casos, pero normalmente ellos vienen a nuestra casa y, aunque los horarios sean complicados, no ponen ninguna pega. Valoro mucho el tiempo que tienen que destinar y la adaptación a un entorno que no es el suyo. En el caso de que se haga la formación en Cebanc, señalar que sus instalaciones reúnen unas excelentes condiciones.

¿Cómo calificaría, entonces, la relación?

De satisfacción total.

Cuéntenos su faceta como como alumna y formadora en Cebanc.

He sido alumna en Cebanc, soy clienta y formadora desde 1999. Anteriormente trabajaba para la universidad, en Cuba, y tenía un proyecto de colaboración con el País Vasco, y allí es cuando entré en contacto con Cebanc y me propusieron colaborar. En un principio, yo impartía formación sobre Marketing y Gestión Comercial, pero en 2005 comencé a formarme en el sector socio-sanitario, rama que me encanta y ahora yo imparto formación en Cebanc sobre esta materia. Por otro lado, nunca he sentido un trato diferente por ser mujer y por ser cubana, siempre han sido todo facilidades. A mí me encanta la formación y hasta me rejuvenece, es algo que lo necesito. Además, tengo la ventaja de que a la hora de impartir la formación me puedo basar en mi experiencia real del día a día basada en casos reales.

Pero su colaboración con Cebanc no termina aquí.

No, hago más cosas. También soy tutora de alumnos de prácticas. Son la cantera de nuevos trabajadores de la clínica, ya que les hago un seguimiento. Puedo decir que los alumnos que proceden de Cebanc normalmente suelen estar entre los mejores o muy cerca. Asimismo, con los alumnos de cierta edad de Formación Continua una de mis principales tareas es elevarles la autoestima, ya que están en cursos de reorientación profesional debido a que, por distintos factores, puede ser que se vean en una situación de cambio de profesión.

Asimismo, participé en un proyectos internacional denominado ‘The age friendly city –Tafcity”, sobre Ciudades Amigables con la Edad en las que participaron mi madre y mi tía e involucré a un grupo de alumnos. Las actividades intergeneracionales son muy interesantes y si tú organizas una buena actividad a los jóvenes, éstos se involucran. Finalmente, colaboro con una ONG. En la residencia se hacen muchas actividades intergeneracionales porque a los residentes les encanta que participen niños y éstos, a su vez, tienen una gran sensibilidad hacia ellos.